Los días pasan y yo no escribo nada.
Parece que no me quede qué decir, ni qué escribir, ni qué inventar.
Aunque mi cabeza parezca rebosante de ideas y la ambición me devore por dentro, nada adquiere forma, o al menos no una forma lo suficientemente concreta como para salir fuera.
Esta vez me limitaré a escribir. Porque han pasado ya 10 días desde la última vez que lo hiciese, porque recuerdo que dije una vez que escribiría algo al menos una vez a la semana... no nocesito que lo leais. No necesito que esto lo lea nadie, porque aunque esté publicado, simplemente estoy pensando con los dedos, para mi, para nadie, para cumplir, para volver a escribir algo por insulso que sea. Será una reflexión personal e íntima, por desgracia es lo único que me arropa ultimamente... no es que le interese a nadie, la dudas y los pensamientos de todo mortal, nada nuevo ni original, ni siquiera algo que compartir...
Una mano busca mi cintura y unos labios besan mi frente, y hacía tanto, tanto tiempo...
Es una sensación extraña.
No me acostumbro a que me quieran. De hecho no me acostumbro ni a ser persona, ni a ser mujer. Parece mentira que con la de tiempo que he tenido para evolucionar y aceptar siquiera el mundo y mi realidad, aún no haya podido hacerlo. ¿Cuánto más necesitaré...? Sinceramente, no creo que llegue a hacerlo. Cuando me dije con lágrimas que la vida sencillamente me viola, me viola y me maltrata no me equivoqué. Por otra parte la amo, pero nunca le pedí que estuviese aquí para darme alegrías, mucho menos felicidad, ni tampoco desgracias.
Sentir que mi propio cuerpo me lanza improperios. Aún sentir orgullo de aquello que supera la prueba del tiempo, creer que hay cosas que hago bien, atreverme a pensar que soy excepcional. Es apasionante. Adoro mi egoísmo, es tan maravilloso poder pensarte por encima de los demás... y sin embargo estar seguro de que no eres sino uno más, del montón. Que te maquilles delante del espejo, pararte frente al escaparate de la zapatería... oh, Dios, que ese corsé sea tan...
divino. ¿Crees que escuchar rammstein te hace especial? *hm* hay tantos locos por el mundo... Te miran raro cuando hablas de cierto gato detro de una caja... porque, saber quién es Wilde no te hace culto. Que te digan lo que eres te convence de tus mentiras. No importa tanto que te sepas más inteligente que la media, no te lo crees. Ni una sola palabra.
Recae sobre mi rostro su larga melena castaña. Le arranqué las gafas, son incómodas. Y cuando me miraba... esos ojos decían más que las palabras, su sonrisa a tres centímetros.
Quiéreme. Pero quiéreme como dices hacerlo. No me abandones.
Deja de quererme. Yo no te quiero, nunca te querré. Ni te merezco ni quiero hacerte daño.
Estoy tan a gusto cuando estoy contigo... ¿por qué te echo tanto de menos cuando no estás junto a mi?
¡Yo no quiero estar contigo! No puedo prometerte nada, no me pidas que te mienta.
Vuelve el fantasma a atormentarme.
Dejadme contaros algo. Estoy enferma.
Estoy completamente enferma.
El sueño me lamió la nuca.
Y entonces supe que ya no podia escapar.
¿Por que? ¿Por qué? ¿Por qué me tiene que pasar esto...? Habría sido tan feliz...
No sé trabajar. Sinceramente, nunca aprendí lo que es tomar una resolución, ni la fuerza de voluntad ni el espiritu de trabajo. Soy independiente, dependiente, temperamental, racional, impulsiva y sobre todo hedonista.
Y ahora el fantasma de una decisión viene a atormentarme.
Esos libros que tengo a medias me miran con algo que no acierto a dar nombre, tal vez lascivia, la misma con que mira el demonio para hacer pecar al hombre.
Las mañanas de universidad me rodean y forman un séquito tenebroso.
Mi ignorancia se encarga de recordarme lo unico que sé.
¿Cuál es la duda?
...
No sé
Sí, sí, sí, sí lo sé.
¿Seguro... que no fue sólo por eso? ¿No fue esa mierda la que me echó para atrás? Viste en abandonar la via rápida ¿verdad?, el modo más cómodo de hacer lo que te de la gana con cada segundo de tu tiempo. Por el amor de Dios, mírate. Es un descontrol, eso que llevas no es una vida. Acéptalo. Eres una cobarde, eres una vaga, eres una perra. No haces nada, nada con tu tiempo. ¿Dónde está tu 'aprovecharé el tiempo', si no te mueves ni por lo que se supone que quieres?
Nunca lo lograré. Vuelven las dudas... otra vez me da miedo. Las conclusiones no me convencen.
"No pasa nada si te equivocas"
"La RESAD no es ni el principio ni el final"
"Sólo siente"
"Eres muy joven, haz lo que tengas que hacer"
"ODIO ese trabajo, no voy a poder soportarlo"
"No puedo, no puedo, no soy capaz..."
"Así soy mucho más feliz"
Me duele la tripa.
Me duele la cabeza.
He vuelto a vomitar.
No me veo con fuerzas. No sé si debí dejarlo. No creo que sea capaz de lograrlo. Actuar es lo único que me realiza. No estoy segura de mi misma. Me queda mucho por aprender. En realidad no sé cantar. Quiero bailar. Necesito dinero. Mis estudios son mi vida. No quiero estudiar. No quiero estudiar eso. Quiero sexo. No necesito a nadie. Soy feliz a oscuras. Necesito dejar de sentir. No me gusta pensar. No quiero sexo. No quiero dudar. Dudo. Mi vocación me vuelve a atosigar. Me da miedo vivir. No puedo. No lo he intentado. Sí, lo he intentado. No sé hacer nada. Los demás son idiotas. La idiota soy yo. No eres distinta, eso, ahora, ya lo sabes. ¿Por qué te avergüenzas? Sí, ese es el motivo, aunque busques suavizarlo, aunque no te atrevas a decirlo a la cara. Cobarde. Cobarde.
Está nevando, me encanta la nieve, ¿sabéis? :D
Es una de la pequeñas maravillas del mundo, cae tan suave, tan delicadamente...
Pureza, candidez...
Huy, me atosigan personajes, teatros y textos. Recuerdo versos y estoy segura de mi mal trabajo. Me parece tan tan dificil y siento tanta tanta envidia...
Quiero aprender a dibujar, y lograr escribir algo decente.
Tengo fe.
Y odio el arte.
Sed felices!
Y enhorabuena al que haya llegado al final, es un campeón! O_O
En este mundo hay pocas cosas tan maravillosas como sentir la nieve virgen bajo los pies desnudos, los copos cayendo en tu cara, y notar como se moja la piel a través de la tela del pijama...
Corred bajo la lluvia de cristales de agua, reíd de felicidad, notad cómo dejáis de sentir los dedos de los pies y ved al volver a casa cómo vuestro pelo brilla blanco... Y creed que habéis notado lo mismo que yo, y lo veréis, que pocas cosas son tan maravillosas.
Gracias a todos.