martes, 27 de enero de 2009

Naufragando una vez más


Tan sólo quedan tablones flotando en un desierto de agua, bailarín y burlesco que mece mi cabello. Hacia cualquier punto hondo azul, confuso y eterno de mirada sin fin. Sin fin.

Una vez más algo se resquebrajó. Empezó a bailar el agua entre las fístulas, proclamando sus nuevas conquistas. Y yo flotando a la deriva sin saber si he de bracear. Ni hacia dónde.

Una vez más un sueño dudoso, que ni sueño ni realidad encuentra mundo en que habitar, ni tan siquiera reconoce la existencia de alguno. Si al menos supiese que existe el mar...

Una vez más, la palabra llamada agua fue capaz de acabar con todo, pero ¿con qué todo si realmente ese algo fue siempre nada? Como las estelas del caminante, sin derecho a ser llamado.

Una vez más he perdido el norte, ahora la palabra es duda.

Una vez más la brújula que compré resultó reloj.

viernes, 16 de enero de 2009

Quisiera poder amarte eternamente...

Quisiera poder amarte eternamente.

Por esos ojos marrones que tú insistes en que son verdes. Por esa sonrisa tan dulce, y esa vocecita tan mona con que me respondes cuando te preocupas por mi... Haber llegado a ser tan especial en tan poco tiempo, haberme confiado toda tu vida, tus llantos en soledad, tus alegrías tan poco secretas. Hablaste impasible de lo más oscuro de tu historia, mirándome a los ojos. El modo en que me haces sentir, tan especial, necesaria. El tratarme como la princesa que nunca he creído ser... aunque seas así con todos. Es cómo me haces sonreir; cómo ruegas por un dibujo... sólo por ver cómo abres los ojos asombrados de par en par, con una sonrisa tan amplia como tu agradecimiento, y que me abraces hasta casi romperme... Son esos brazos tan cálidos, que me arropan por entero, como si todo estuviese bien. Esos brazos que me abrazaron, esas manos que me acasriciaron, esa voz que me arrulló hasta remitir el llanto del orgullo que drenó cuando me derrumbé. Y cómo me llamas "mi amor".

Cuando me dices que soy quien está contigo en los momentos críticos, apoyándote y sujetándote a la tierra para que no te pierdas. Sin callarte un pensamiento, una preocupación, sin ocultarme un sentimiento. Tus bobadas que me hacen desconectar de las mias propias y que me evitan recordar que son eso, bobadas, bobadas que duelen como pueñales. Las tuyas, a veces, bálsamo para el alma. La confianza que depositas, saber que podría destrozarte entre mis manos si quisiese pero que no te importe...

Son esos mensajes que llegan sin venir a cuento recordando esas tardes en el parque entre el sol y el viento, a cientos de kilómetros de los cientos que nos separan; esas conversaciones sobre cómo arreglar el mundo, cómo ver la vida, cómo vivir lo que en ella hay, esas... despedidas eternas en el semáforo, comer a las 6 para cenar a las 7. Son esos mensajes que llegan sin venir a cuento recordando lo importante que he sido para ti, lo especial que has sido para mi. Las noches entre árboles, las noches en la casa de mi familia, esa en noche en la piscina, y la que interrumpí y no me reprochaste. Todas esas veces en que esperaste por mi...

La manera en que me dices que me amas. Y que me amas. Y que me amas. Lo especial que soy yo para ti, lo que digo, lo que hago. To amor me llena... que me ames. Que me hagas ser como soy contigo, ser capaz de decir lo que digo... ser capaz de expresar lo que siento.

Que estés siempre, siempre ahí. Da igual que irrumpa, que te llame llorando, que piese en quien ya no está y necesite hablar de nada en particular. Estás ahí, estarás ahí. Aunque no nos veamos, aunque salgamos con gente distinta a lugares distintos. Como si te hubiesen creado para ser mi apoyo, quien sé que me escuchará... que si te necesito volarás hasta mi para devolverme la sonrisa o sacar fuera las lágrimas que limpien de penas mi piel. Para darme consejo, para darme perspectiva, para devolverme la sensatez. Y hacerme continuar.

Es esa sensatez que te caracteriza, la prueba de que la racionalidad no implica que no se pueda estar demente. Reir, llorar, dudas, miedos, problemas, discusiones. Mantienes mis pies en alguna parte, luchando contra una realidad que no encaja en mi mundo, pero que comprendes a la perfección a pesar de vivir en el tuyo.

Esos años que nos han hecho ser lo que somos ahora. Noches de cine, de vicio y rock, las mañanas de rastro, las tardes por Tirso, por Gran Vía o Fuencarral, cadenas y botas... Tantos años que han mantenido nuestras vidas unidas.

Tu confianza, que me da amor. Tu amor que me da confianza.

Quisiera poder amarte eternamente.

sábado, 10 de enero de 2009

Una gota para la tormenta

Siempre se ha dicho que las musas están encadenadas al artista.
Nacen, viven, mueren si es que lo hacen, para ellos y para el arte.
Las musas son como el viento, que sopla y no puedes atrapar, como el agua que se te escapa entre los dedos, como el beso que llega sin haberlo pretendido, y que ni esperas ni puedes evitar, son la luz de una estrella que asoma entre las nubes en la noche y que parece estarte mirando sólo a ti... eso, eso es la inspiración. Es lo que ellas traen, el ropaje que las viste, las lágrimas de sus ojos, las caricias de su cabello.
Y así es. Viven para ello. Es su único destino, inevitable, contra el que no pueden luchar, contra el que no pueden hacer nada. Como finas cadenas de oro que ciñen sus tobillos, es imposible que exista una musa sin que exista inspiración, ni un artista que la reciba. La musa sólo es cuando el arte le hace ser.
Mas yo me pregunto... ¿Quién es aquí el que lleva los grilletes?
Táchenme de presuntuosa, realmente no me importa en absoluto ni serlo ni que me acusen de ello sin serlo, pero yo no elegí caer en las garras de la inspiración. Viene a mi, como una caricia fresca, y no puedo evitar recibirla. ¿Qué he de hacer si llega? ¿Alguna vez han intentado reprimir un suspiro, evitar apartar la mirada, dejarse una espina clavada en la garganta? ¿Lo han hecho? Yo he tenido que hacerlo. No eliges cuándo ha de venir. Ni cómo. Ni para crear qué. Pero viene. Es inevitable. En el momento menos pensado, en el más inoportuno, se acaba el agua caliente. O viene la fría, da igual cómo lo queramos ver, que sea verano o sea invierno... es inevitable.
Me roza con sus frágiles dedos, acaricia mis sentidos, todo lo que soy se estremece ante su presencia... Yo. Yo y mi musa. O mi musa y yo, no alcanzo a saberlo... No viene cuando la llamo. Ni cuando la necesito. Ni cuando estoy relajadamente ociosa esperando su retorno (que no cabe duda regresará... siempre regresa). No. Viene cuando quiere. No es la diosa fortuna la única que es una amante esquiva... Y aquí sigo, esperándola. ¿Deseándola o temiéndola? Y una vez más vuelve en el más inoportuno de los momentos.
¿Es acaso la musa la que está encadenada al artista... o es el artista el que está encadenado a su musa?
Cada vez dudo más que la respuesta sea la que siempre me han dado a oir. Pero hoy mi musa me ha escrito un poema. He sido musa para ella, aunque... ¿Lo he sido...realmente?




Inocente criatura
caminando ignorante
mirada perdida
en la lejanía.
Problemas resueltos
con andar, andar sin parar.

Sin escuhar, palabras hirientes
ironías y sarcasmos.
Blasfemías al alma,
ignoradas caen a su paso.

Inocente criatura
verdad plasmada en la cara,
falsedades retiradas.
Viviendo un sueño ilídico,
viviendo un camino
que en el horizonte se pierde
de lo lejos que está el destino.

Guía autómata
camina firme,
camina.

Camina en tu vida
observando tu futuro
olvidando tu pasado
Camina viviendo
cada paso.

(c)Escrito:Gisela Sánchez; Ilustración: Sdk0

lunes, 5 de enero de 2009

QUIERO UNA TABLETA GRÁFICA!!!

Y... TENGO UNA TABLETA GRÁFICA!!!!
Mañana mismo me pongo a dibujar como una loca :D:D
Es que ahora me voy de marcha, 'pasha...? -.-