lunes, 30 de mayo de 2011

Hubo un día en que un colega se abrió paso dentro de mi mundo para llegar a donde nunca pudo nadie. Me dió algo que no había querido nunca, me hizo sentir cosas que creia muertas y enterradas en el olvido de mis 15 años, me entregó a algo que tanta gente desea y pasa su vida buscando hasta morir, pero que yo nunca anhelé.
Me perdí como una perra callejera entre sus calles, como la perra sin amo que soy y que se escudaba antes de ayer en el vestido roto de una muñeca vieja y abandonada. No han cambiado tanto las cosas si lo miras así; no fue el primero del que busqué una caricia, y seguramente el día de mañana seré una carta vieja sin remitente. La vida va un poco de eso, sólo merece y pide tiempo.
El tiempo pasa y se van las estaciones. Se lleva el viento entre las hojas los besos sobre rejillas de aire caliente, y la lluvia arrastra aquellos que fueron dados bajo un paraguas entre la multitud indiferente. El tiempo pasa y el cesped se seca en el sopor del verano que adormece antiguas cosquillas que en él se dieron, y entre flores se va a la basura una rosa marquitada que regalé una vez.
A veces me digo "Es pronto para rendirse. Todavía eres una niña." Otras suena música de piano con la cadencia de lágrimas que ruedan por mis mejillas recordándome que no me quedan fuerzas para pelear. Que me recuerdan cómo he olvidado por qué peleaba.
No quiero pelear. Nunca me ha gustado ni he querido pelear. Sólo soy una ilusa, una estúpida ilusa que a pesar de todo lo que sucede a su alrededor, de vivir con miedo, con pena, con rabia, frustrada y desincronizada, cree que todo es posible. Que hay cosas que pueden sencillamente funcionar. Que la vida no tiene por qué ir de esfuerzo y trabajo, sino que hay mucho más. Que hay placer, que hay belleza, que hay magia y pasión.
Y sin embargo estamos aquí. O estoy aquí. Escribiendo como hacía semanas que no hacía. Perdida de nuevo, sin saber qué hacer. Yo sabía que me atenía a esto. Sabía que había una posibilidad demasiado dolorosa y no poco remota de que volviese a no merecer la pena. De que tirar adelante yo sola con lo que fuese sin esperar nada de ti podía cansarme en una o dos semanas, o tal vez enseñarme otra forma de vivir. Pero no sé perder la eperanza. No sé resignarme. No sé aceptar la realidad aunque ésta me dé de cara y me rompa las narices tirándome de bruces contra el asfalto.
¿A quién hago caso?
No quiero entregar más. No quiero seguir poniendo huevos en esta cesta de esa manera. Quiero saber que puedo tirar para alante, que si no estoy sola, no estoy sola, que puedo tener ilusión y esperanza, y no que ésta vaya siempre a desangrarse en el rellano. Con un piano sonando de fondo. O una guitarra.
Me siento débil. ¿Qué es esto de tener miedo de decir lo que pienso? De temer cuándo decida salir corriendo para no oirme. O cuando piense que es demasiado y no quiera pasar por esto.
Soy del tipo impaciente. No quiero seguir esperando un 'no tienes la culpa', ni esperando.
Creía que podría con todo yo sola. Era mi decisión.
Y esas semanas se perdieron. Ya todo se había arreglado milagrosamente. Dejaste de pelear. Demasiado cansado y hastíado, lo sé... Y no te dije nada, había visto la situación y había decidido tirar de ello yo sola si hacía falta. Sabía que era en eso en lo que me embarcaba, pero... ahora vuelvo a esperar que estés a mi lado. Que salga de ti.
Que decidas que quieres estar conmigo y no dejarme sola con esto.
Quien sabe...
Tal vez estoy muy equivocada. Con todo. Pero eso ya, no puedo verlo.

En fin. Qué más dá decírlo por aquí. Qué importará quién lo lea. Mucho he puesto ya aquí como para que importe un sentimiento más.

domingo, 15 de mayo de 2011

Me apetece pizza

Me apetece preparar unos cupcakes elegantes, preciosos y riquísimos.
Me apetece una noche en la playa solo con el sonido del mar, la arena fría, los pies desnudos, la brisa en los hombros y mi respiración.
Me apetece dibujar, algo nuevo, algo bueno, volver a dibujar aunque sea una vez más.
Me apetece estar con la persona que amo, que ella quiera estar conmigo y no pase nada por quererla ni buscarla. Que me busque, que me anhele.
Me apetecen fresas con nata. Lavadas, tirar las hojillas despues de devorarlas de un mordisco.
Me apetece cerrar los ojos tumbada en el cesped al sol, y sentir sólo la pulsión del mundo.
Me apetece actuar, sentir el suelo vibrar, soñar que estoy haciendo algo.
Me apetece terminar esa muñeca de mi vitrina.
Me apetece escribir algo bueno por una vez aunque sea.
Me apetece que volvamos a hablar.
Y me apetece ir al baño.

sábado, 7 de mayo de 2011

7 de Mayo de 2011

Hoy ha pasado exactamente medio año desde la ultima vez que publiqué una entrada. Así, a lo tonto, han ido pasando los días, que se convirtieron en semanas y éstos en meses enteros. Cambiamos de estación dos veces, de año (sólo una), yo (y, según estadísticas, tal que la mitad de vosotros) he cumplido años [felicidades a los afortunados]. Seguro que ha habido bodas, bautizos, comuniones, funerales, borracheras y de todo lo chungo.

La idea de este tampoco es anunciar que vuelvo; ni convertirlo en una especia de aniversario de la muerte del blog. No puedo prometer ni lo uno ni lo otro, porque sencillamente no tengo ninguna perspectiva clara al respecto. Me ha llamado la atención la fecha cuando me he metido a hacer ruta. Y entonces se me ha ocurrido; ha pasado mucho tiempo. Tanto, que apenas me había dado cuenta de que hacía tanto ya.

Para chunga, la ultima entrada. Y se ha quedado ahí coronando como una de esas cagarrutas en una luna de dificil acceso. No fue nunca mi intención hacer semejante, ya que, al fin y al cabo, sólo era una entrada más. Se que hay muy diferentes (mucho) motivos (muy mucho) que os mueven a seguir -los que me seguís- o leeresporadicamente -los que tengo en conocimiento y seguro que algún cafrecillo más- mi blog, pero sobre todo para aquellos que masquemenos me conocéis, os pido aprovechando la coyuntura, perdón. Disculpadme, por favor, si os he preocupado en algún momento.
(aunque ya se os habrá olvidado xD al fin y al cabo, ya hace buen tiempo y las muchachas llevan menos ropa...).

Nunca quise convertir esto en mi paño de lágrimas; entre otras cosas porque hay mil lugares que se plantean firmes candidatos, donde no preocupar a nadie, por ejemplo. Y sigue sin ser mi intención. No obstante, seguiré sin tener mesura ni decencia en lo que escriba y publique. Al fin y al cabo... ¡beh, para qué voy a terminar la frase!

En fin, dicho todo esto (que es grosso modo para lo que empecé a escribir) sólo me queda agradeceros todos los comentarios. No los he contestado en todo este tiempo por el mismo motivo por el que no he actualizado (basicamente porque ni siquiera he entrado, en todo este tiempo), pero los he leido todos y los pienso contestar como procuro hacer siempre. Y ya para saciar curiosidades y saldar posibles preocupaciones avivadas, no ha habido motivo por el que no haya actualizado en todo este tiempo. Sencillamente se ha dado la situación, y la mala casualidad de que la ultima entrada haya sido tan lapidaria.

En fin, suficiente parrafada para una noche, se despide servidora con saludos para todos, de todos los gustos, colores y formas, e incluso algunos recuiertos de nata.
(os quejaréis, hay dónde elegir)

Sed felices!