sábado, 24 de noviembre de 2012

La excusa perfecta

Este año, celebraré mi cumpleaños

¿Os reguntáis acaso por qué normalmente no lo hago?
La respuesta es muy sencilla: mi cumpleaños me importa más bien poco. Por no decir prácticamente nada.
Hay montones de personas que comparten esta opinión, montones de personas que la comparten pero no lo creen realmente, y montones que no se creen que sea posible y nos meten a todos los que lo decimos en el segundo grupo.
En fin, no os voy a convencer de si realmente me importa o no. Para mi simplemente es el aniversario de (normalmente) el día que se nació, pero sólo cambia en que esa mañana eres un dia más viejo que hace un día, así como un mes más que hace un mes, o como lo celebra la gente, un año más que hace un año. Y eso es lo que pasa cada dia.
Nada de eufemismos; "no eres más viejo, sino más sabio", "no envejeces, mejoras"... en fin, las hay millares, pero ninguna con garantía. Bueno, de hecho, sí, pero opuesta: sí eres más viejo, sí estás más cerca de la muerte, y sí has vivido más tiempo. Pero eso, SIEMPRE, hasta el dia en que mueras. En ese momento, dejarás de hacerlo.

¿Cuándo cobra importancia mi cumpleaños?
Cuando socialmente se convierte en un evento. Como cualquier otra celebración o festividad, en el fondo la importancia reside en lo simbólico de la fecha (al menos toda la que le encuentre yo), en este caso el hecho de que es una fecha 'redonda' por marcar un ciclo (un año) más, y ésta esté claramente diferenciada.
El hecho de que para mi mi cumpleaños sea a efectos prácticos un simple día más, en unión con mi mala memoria, me supone que se me olviden los de las otras personas porque tampoco me parecen dias especiales. Sin embargo, la costumbre de toda una vida y el esfuerzo por las personas que aprecio que sí se ilusionan, me hacen preocuparme (a veces más, a veces menos) por acordarme y felicitar al susodicho, y muchas veces preparar una fiesta o un regalo.

De pequeña me hacía ilusión, por supuesto, y más allá que por los regalos, porque entendía todo ese significado que se le da habitualmente y me hacía cargo de él. Me ilusionaba porque llegaba el dia en que completaría un año más. Sin embargo de unos años a esta parte, sin motivo aparente, sencillamente se ha normalizado.
Toda ilusión es agradable... el motivo racionalmente más absurdo es igual de válido si nos sirve para emocionarnos y disfrutar; así que por supuesto sería agradable que volviese esa ilusión, pero la cosa es que a dia de hoy sencillamente, carece de mayor importancia para mi.

Sin embargo, aún con todo esto, la realidad que no cambia es que para la mayoría de la gente los cumpleaños son importantes. Muchas veces, muy importantes. Y hay gente a mi alrededor, que el mio, como el de otros, lo tienen también en cuenta. Esto es muy bueno, porque hará que una fecha azarosa en que hace tiempo comencé a existir, se convertirá en la excusa para que la gente que me quiere, me lo demuestre una vez más. Quizás el dia en sí no tenga valor, pero es (como todas las fiestas) la excusa perfecta.

Mucha gente que nunca puede salir porque esta ocupada, que le da pereza porque esta a gusto en casa, que es imposible de hacer coincidir sus fechas con las de otros... el dia de la despedida de soltero, de la boda, del Nobel, o del cumpleaños, hacen el esfuerzo de hacerlo cuadrar. Porque, claro, es que es tu cumpleaños... (sustituyase al gusto: levantar el culo de la silla por fin, volver a hablar a la suegra o dejar ese trabajo taaaan taaaan importante que llevaba dias posponiendo a dos horitas más tarde). Como os decía, la excusa perfecta.

Y este año, me apetece utilizar la excusa. Ha comenzado un curso nuevo para varias personas de mi entorno, y con el verano y las vaciones, además, ha habido bastantes cambios dentro de ciertos límites. Los hay que se juntan, que se separan, que encuentran nuevas amistades, que son sencillamente nuevos, cambios de horarios, de costumbres, de intereses, de obligaciones. En fin, a estas alturas, con distintas fases académicas superdas, y otras, según para quien, acabadas, acabando, in progress o empezando... todos sabemos cúanto nos estamos separando, y cuánto cuesta volver a reunirse. Y por cosas del destino (no morí en la glaciación) cada vez nos vemos menos, TODOS.

Así que este año, por medio de la excusa perfecta, celebraremos festival gitano, como dice uno de los nuevos.
Llevaré a mis ancianos al Vips (por supuestgo con muchas chuches), montaré cenita pijotera con las divinas, maratón con papopitas para mi musa y compañía, cena con lo que se tercie para los mios, italiano para la familia (o merendola de costumbre, o ambos) y dulce con caca de mapache para los nuevos, que se van abriendo hueco. Y si no lee esto y cae en la trampa, noche de desenfeno cumpleañero para Maromo (tenia que decirlo, era como demasiado evidente). Eso sí, espero que me inviten, peroque estoy sin medio chavo.

Al fin y al cabo... es mi cumpleaños, ¿no? xD

Sean felices, gentucilla varia!

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P.S.: Será un día más, pero los regalos me gustan siempre.

viernes, 19 de octubre de 2012

Sentir hasta que se te hiela la sangre. Creer que exite algo más.
La belleza se encuentra en cada rincón, allá donde nuestros ojos se dignen a mirar, allá donde algo se remueva y nos permita olvidar. Emoción, fervor, sensación.
Todos hallamos nuestra belleza, dentro y fuera. Dentro de nuestras maravillas, compartidas en soledad, que nadie puede entender a pesar de no ser más especiales que cualquiera. Sólo es belleza. Sólo emociona. Fuera de nosotros mismos, entre tantos millones de imagenes y sonidos, entre tanta frustracios incapaz de expresar lo que otra realidad nos hace sentir. La de que no se nos pueda comprender, la de ansiar ser comprendidos, la de ansiar que la belleza sea real y responda a algo. Que no estemos locos sino solo transportados.
Son monstruos, sombras, bosques, fuego. Son las brasas y el vapor de agua, los libros ilustrados de los niños, los violines al sonar y en silencio, boca abajo y boca arriba, la piel con las lineas de una persiana dibujadas. Atardeceres, olas, risas, ciudades enteras.
Y a mi se me lleva y me arrastra, tu belleza y la que provocas en mi. Las risas que no puedo evitar que me taladren cuando leo la vida de otra, otra persona tan especial, dulde y abierta. Y la cara del bebé que aparece en el fondo de mi movil. Y los gorriones, ahora que ha llegado el otoño para arrastrarme también con las hojas de los árboles y los arroyuelos que se forman y se las llevan.
Sentir de nuevo... como nunca dejé de hacerlo, como nunca lo había hecho, como nunca volveré a sentir.
¿Dónde, mi violin? ¿dónde, mi vida? ¿Dónde, mi chocolate en Avenida?
¿Dónde?

jueves, 26 de julio de 2012

Cuando la conocí ella era una persona fuerte y despreocupada. Era tan egoista... y la autoestima y la seguridad se le escapaban por los poros. Y sin embargo, por aquél entonces ya había empezado a llorar.
Ahora la veo llorando cada poco por los rincones, rogando por una pizca de cariño. No es ni la sombra de lo que un dia fue.
La recuerdo risueña; reía a carcajadas alzando mucho la voz, nada le preocupaba nunca porque sabia que los problemas, si tenían solución no había de qué preocuparse, y si no la había, el hacerlo (logicamente) no los iba a solucionar. Pasaba de todo lo desagradable, de toda la gente que la irritaba, y hacia siempre lo que quería o lo que más placer le aportase. La mayor hedonista que pude conocer.
Lástima es lo que se siente ahora al mirarla, al recordar y saber que ahora todo le preocupa; los problemas sin solución ni culpable han resquebrajado su altivez, la gente que ni la ha apreciado sino más bien despreciado ha quebrado su impasibidad, y el amor no correspondido ha minado su auoestima. El sacrificio no deja lugar a la seguridad ni al hedonismo.
Ahora es un alma enferma, recuerdo de su pasado, que sigue riendo cuando está en un césped y llorando cuando está en su cama. Quiere volver a volar, pero no le han vuelto a crecer las plumas arrancadas.El miedo la atenaza, la decepción hace que se asuste más todavía. Apenas le quedan fuerzas para intentar retroceder.
Y algo en ella, no quiere ni levantarse.

viernes, 22 de junio de 2012

Lo que nunca se sabe

Son tan pocas las veces que necesito un abrazo, que asusta.

Hey!
Gracias por hacerme sonreir otra noche más (como aquellas otras que aún recuerdo).

Si ya tienes la receta del leñador, pásamela.
Un abrazo, de los enormes.
(Y un beso de los viscosillios......)

Sed felices!

lunes, 23 de abril de 2012

Él

Siento algo que ni mi primera juventud me trajo. He encontrado algo que enterré en un cajón, escrito con tinta de colores en hojas de cuadros por otras manos, escondidas dentro de una cajita. Pero esta vez, siento yo.

Y siento morriña, anhelo, tristeza y afán. Y ternura interminable.

Estoy enamorada dulce y amargamente.

Es un buen chico, y probablemente, me quiere como nunca me quiso nadie; pero yo no puedo entender ese cariño. Puro y desinteresado, calmado y suave. Azul.

Pensar en él, es como tumbarme sobre el césped en una tarde de verano; siento la brisa revolverme los cabellos, y el césped lo veo aún verde y lo siento bajo las plantas de mis pies desnudos, y colándose entre mis dedos cuando extiendo los brazos y las palmas de mis manos llenando mis pulmones del azul del cielo y las pocas nubes que coreteen juguetonas sobre mi.

Es gracioso el modo en que mueve los labios tratando de atrapar los mios cuando quiere besarme y estoy demasiado cerca pero no lo suficiente. Me gusta esa forma que tiene de sonreir sin enseñar los dientes pero ahondando las comisuras, cerrando un poquito los ojos en ese gesto tan tierno que pocas veces le he visto dibujar si no es por mí, y que me clava puñales cuando, esas pocas veces, no es por mí. Mi pequeño orgullo; mi gesto privado; mi sonrisa íntima.

Habitaciones blancas, ventanas abiertas, con persianas que en la noche dejen reflejarse en esas parades teñidas de negro lineas discontinuas de luz naranja. Un sillón para uno en que se sientan dos, y su mano apartando el pelo de mi cara mientras me besa la sien y yo cierro los ojos e imagino. Y siento sus manos y aún las veo, sus dedos apenas rozando mi frente y escurriendo entre mi pelo, sus labios tan suaves dejandose caer despacio y con ternura en la piel de mi rostro, su nariz, su respiración. Ese suspiro que siempre se nos escapa a la vez la primera vez que nos besamos. Y esa sonrisa que también aparece siempre cuando ya nos hemos besado por primera vez. El peso y el calor de su cuerpo. El color de sus ojos. Los latidos de su corazón, tan pronunciados y lentos. Sus pies y sus hombros, y su cuello en el mío cuando apoya la cabeza para escucharme contarle cualquier tontería.

Añoro los paseos, por la noche por gran vía, noches de lluvia en que usar un paraguas para no mojarnos por fuera mientras nos besamos, noches de invierno en que encontrar rejillas de aire caliente para no enfriarnos por fuera mientras nos besamos, noches de borrachera en que buscar rincones oscuros para que no se vea desde fuera cómo nos besamos. Escaparnos por la ventana para que no se den cuenta de que nos hemos despertado y continuar la mañana a nuestro ritmo. Despertar y besarle cuando todavía no lo nota y que sin embargo me responda.

Sí, estoy enamorada de esa forma. Tan musical, como una cajita, tan delicada, tan surcada de pequeñas filigranas que entretejen cada noche, cada mañana y cada tarde con todas las comidas hechas entre juegos de mayores, los amaneceres de llevar horas despiertos y el recuerdo de sus gestos y su manera de hablarme y cuidarme.

Cuando se rie alegre y sin preocuparse de nada, se echa hacia atrás y abre la boca en una sonrisa que deja huir suaves carcajadas. Y cuando intenta conseguir algo de mi, aparta las gafas e intenta una mirada desde un ángulo bajo abriendo esos ojazos que tiene que tanto, tanto me gustan, subiendo las cejas para que se vean bien. Y cuando cocino, me abraza por detras; cuando lloro, me acaricia las mejillas y me mira directamente a los ojos, antes de secarme las lágrimas. Cuando está relajado deja caer la cabeza hacia atrás, cierra los ojos y abre la boca, a falta solo de la babilla y un gahgahgah... y cuando toca, frunce los labios en el mismo gesto de concentración que pone siempre que no presta atencion a ninguna otra cosa salvo aquella que le ha atrapado.

Y a mi, todo eso, me gusta.

martes, 7 de febrero de 2012

(+19)

In my bed, I remember you warming the air near me; your breath in my neck, as the night summer wind wishpering some of that things never been to say.
My room is not as dirty as us, with our lips trying to erase any kind of respect, our mind completely lost, looking for some madness, our bodies just going wild, more and more while the time come passing by.
I wanna imagine your hands, those i love as I do, caressing softly my trembling skin, which only desires yours closely; your back, your shoulders, covering mine as if you were my own clothes, ripped by my nails... your neck in my lips, your hair throw my fingers...
Your dick breaking me, as my body scream your name desiring to hold you inside with every shake, with every bite
Missing your teeth

miércoles, 25 de enero de 2012

A ritmo de reagge

Hoy toca ser feliz.

Sin prisa pero sin pausa. Voy a averiguar la causa de las sonrisas.
Y es que de los errores uno puede aprender que hay que volver a andar y curar las heridas
Sin prisa pero sin pausa.

Hoy toca sonreir y caminar la vida pasito a paso hacia cualquier lado donde las nubes nos dejen ver el sol.
Vayamos a reir y corretear, y cantar y gritar, perseguir palomas y hacer un poquito de magia. Que bonito es el centro en verano. Cómo me gusta ver feliz a mi gente. Cómo que un achuchón valga 12 te quieros de otro.
Que bonitos los ojos, y que lindo el sobrino riendo como un pillo travieso.

Ya llega el jueves. Seamos felices. Que hoy toca turno.
Que bonita esta mierda de vida. Que bonito tú. Que bonitos los verderines.
¡A dormir!



[Sin prisa. Zulu9.30. Tiempo al tiempo]

sábado, 14 de enero de 2012

Roter Sand



Él me quería. Muchísimo. Y recuerdo sonar esta canción en el aire de una habitación azul intenso, iluminada sólo por la luz de la música. Y recuerdo los abrazos y los besos, respirar sobre las sábanas sin saber casi ni que hora era. Cerrar los ojos y escuchar la música, esta música. En la habitación oscura, sólo con luz azul y su piel entre mis brazos.
Sé que nunca más podré escucharla sin acordarme de eso.
Y sé que algún día dejará de doler.
Mientras tanto será bella, y lloraré.

miércoles, 11 de enero de 2012

Madrid

Es mi ciudad.
Es la ciudad en que he vivido desde que nací. He vivido en dos casas, me he criado en dos zonas, he estudiado en unas cuatro o cinco y salido a pasear por prácticamente cada rincón.
Y es la ciudad que me encanta.
Me gusta pasear por malasaña y curiosear todas las tiendas, pero acabar siempre por no comprar nada. Buscar los locales raros o 'chic' y encontrar faltas de ortografía en sus cartas... y una vez sentada ver que aunque tengan un encanto, el tiempo sigue pasando y la vida con él. Me gusta subir y bajar la gran vía cuando ya ha anochecido, hace fresco y hay menos gente, ver Plaza España a la luz de las farolas y pensar en todas la veces que he cenado sentada en el cesped. Y me gusta no llamarla Plaza de España.
Recuerdo las muchísimas veces que me he tumbado en cualquiera de los céspedes de Plaza España. Recuerdo tumbarme al sol panza aribba como los lagartos, con mis gafas de sol y la musica de mi mp3 sonando durante horas. Recuerdo haber estado allí con mi primer amor y buscarla cada vez que paso por allí a pesar de que ya no tenga esa costumbre de ir como hacía antes. Recuerdo haberme revolcado y haberme sentido desgraciada y afortunada a la luz del sol, la puesta o las farolas. Y ver a Gise con mi chaqueta haciéndome una foto con su camisa.
He subido cientos de veces la calle Princesa y ya me la sé de memoria. He recorrido la Castellana otras tantas, paseando descalza con calma ibicenca, paseando calzada a la luz de las farolas, viajando a pie porque no habia dinero para el metro o escuchando música porque no quería volver a casa.
Visité de nuevo los leones del Retiro (resultaron ser osos) de nuevo despues de más de 15 años y una mudanza. He estado con mis amigos, con el unico hombre del que me he enamorado, con mi abuelo y unas cuantas barras de pan duro para los patos, mi psicóloga favorita, mi futura psicóloga titulada, mi calma ibicenca inglesa y mi hermano en uno de los días más raros que he pasado. Y me sigue gustando explorarlo, sentarme con mis amigos, unas birras, unos doritos y una botella de fanta a atraer los gorriones y que Luisi los sexe, callejear entre los arbustos y buscar el palacio de cristal porque en todos estos años aún no sé donde está exactamente (y prefiero no saberlo).
Echo de menos Madrid.
Me apetece volver a perderme y caminar durante horas reconociendo plazas y paradas de metro, descubrir sitios donde ya he estado pero no recordaba que estaban ahí, ver tiendas y observar a la gente haciendo básicamente lo mismo que yo, darme cuent de que ya he pasado por prácticamente todos esos lugares, escuchar música hasta hartarme y mirar las fachadas de los edificios en vez de los adoquines del suelo. Ver esas cosas tan raras y absurdas que hay por ahi, preguntarme otra vez cómo demonios pude pensar que esa escultura del hombre con el cántaro que hay en el ático de gran vía era un escriba egipcio, contar los hombres alados que hay en techos y fachadas perdidos por los edificios de la ciudad, los trampantojos y las fuentes, respirar ese ambiente que no hay en ningun otro lugar en el mundo que no sean hortaleza, fuencarral, malasaña, chueca o noviciado, donde los bares son garitos. O ese otro tan diferente pero tan propio como el de tirso de molina, la latina y huertas. Me gusta todo. Me gusta pasear como una guiri desde la puerta de Alcalá hasta Sol por Cibeles, y pasarla de largo junto con Ópera hasta el Palacio real. Me encanta como se ve declinar el sol desde ldelante de esos adoquines tan dolorosos que hay junto al palacio real.
Y me gusta la zona de pontejos, y la callejuela de san ginés, la parte de atrás de la Bassilica de San miguel, las escalerillas de la calle Segovia, y esa calle que lleva desde detras de principe pio hasta casi moncloa pasando la rosaleda. Y que se pueda recorrer toda la ciudad pasando de parque en parque con sólo cruzar las calles que los delimitan.
Quiero volver a Madrid.