Es mi ciudad.
Es la ciudad en que he vivido desde que nací. He vivido en dos casas, me he criado en dos zonas, he estudiado en unas cuatro o cinco y salido a pasear por prácticamente cada rincón.
Y es la ciudad que me encanta.
Me gusta pasear por malasaña y curiosear todas las tiendas, pero acabar siempre por no comprar nada. Buscar los locales raros o 'chic' y encontrar faltas de ortografía en sus cartas... y una vez sentada ver que aunque tengan un encanto, el tiempo sigue pasando y la vida con él. Me gusta subir y bajar la gran vía cuando ya ha anochecido, hace fresco y hay menos gente, ver Plaza España a la luz de las farolas y pensar en todas la veces que he cenado sentada en el cesped. Y me gusta no llamarla Plaza de España.
Recuerdo las muchísimas veces que me he tumbado en cualquiera de los céspedes de Plaza España. Recuerdo tumbarme al sol panza aribba como los lagartos, con mis gafas de sol y la musica de mi mp3 sonando durante horas. Recuerdo haber estado allí con mi primer amor y buscarla cada vez que paso por allí a pesar de que ya no tenga esa costumbre de ir como hacía antes. Recuerdo haberme revolcado y haberme sentido desgraciada y afortunada a la luz del sol, la puesta o las farolas. Y ver a Gise con mi chaqueta haciéndome una foto con su camisa.
He subido cientos de veces la calle Princesa y ya me la sé de memoria. He recorrido la Castellana otras tantas, paseando descalza con calma ibicenca, paseando calzada a la luz de las farolas, viajando a pie porque no habia dinero para el metro o escuchando música porque no quería volver a casa.
Visité de nuevo los leones del Retiro (resultaron ser osos) de nuevo despues de más de 15 años y una mudanza. He estado con mis amigos, con el unico hombre del que me he enamorado, con mi abuelo y unas cuantas barras de pan duro para los patos, mi psicóloga favorita, mi futura psicóloga titulada, mi calma ibicenca inglesa y mi hermano en uno de los días más raros que he pasado. Y me sigue gustando explorarlo, sentarme con mis amigos, unas birras, unos doritos y una botella de fanta a atraer los gorriones y que Luisi los sexe, callejear entre los arbustos y buscar el palacio de cristal porque en todos estos años aún no sé donde está exactamente (y prefiero no saberlo).
Echo de menos Madrid.
Me apetece volver a perderme y caminar durante horas reconociendo plazas y paradas de metro, descubrir sitios donde ya he estado pero no recordaba que estaban ahí, ver tiendas y observar a la gente haciendo básicamente lo mismo que yo, darme cuent de que ya he pasado por prácticamente todos esos lugares, escuchar música hasta hartarme y mirar las fachadas de los edificios en vez de los adoquines del suelo. Ver esas cosas tan raras y absurdas que hay por ahi, preguntarme otra vez cómo demonios pude pensar que esa escultura del hombre con el cántaro que hay en el ático de gran vía era un escriba egipcio, contar los hombres alados que hay en techos y fachadas perdidos por los edificios de la ciudad, los trampantojos y las fuentes, respirar ese ambiente que no hay en ningun otro lugar en el mundo que no sean hortaleza, fuencarral, malasaña, chueca o noviciado, donde los bares son garitos. O ese otro tan diferente pero tan propio como el de tirso de molina, la latina y huertas. Me gusta todo. Me gusta pasear como una guiri desde la puerta de Alcalá hasta Sol por Cibeles, y pasarla de largo junto con Ópera hasta el Palacio real. Me encanta como se ve declinar el sol desde ldelante de esos adoquines tan dolorosos que hay junto al palacio real.
Y me gusta la zona de pontejos, y la callejuela de san ginés, la parte de atrás de la Bassilica de San miguel, las escalerillas de la calle Segovia, y esa calle que lleva desde detras de principe pio hasta casi moncloa pasando la rosaleda. Y que se pueda recorrer toda la ciudad pasando de parque en parque con sólo cruzar las calles que los delimitan.
Quiero volver a Madrid.
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