viernes, 20 de agosto de 2010

Pasión

Es curiosa esta sensación. Casi odio a una persona que no conozco por hacer sufrir a otra que, de hecho, tampoco conozco, y a pesar de que más que sufrimiento le ha dado probablemente la mayor de sus felicidades.
Es curiosa la sensación de celos y envidia hacia aquella persona que, de hecho, amo profundamente y a quien sólo deseo ser más feliz de lo que esta vida hace posible, envidia y celos (¡ni siquiera!) justificados en la existencia de una felicidad que querría compartir.
Es curiosa la sensación de éxtasis leyendo palabras de otro, que ni hablan de mi ni fueron escritas para mí, sino probablemente para si. Palabras que acuden en pos de un exito que apenas florecía al mundo fue cortado de raíz por la mano fría de la muerte.
Es curioso el escalofrío que me recorre leyendo palabras de otro otro, que sí hablan de mí y fueron escritas para mí más que para si. Palabras que a su modo también evocan exito, más de uno que no termina de florecer y teme ser cortado, por otras manos frías y bellas.
Me gusta escribir en segunda persona. Me gusta orque en realidad te hablo a tí, pero no sólo a tí sino a otros que también me leen, o no. Pero si miras, si me miras, si te enfrentas un poco a mí, a la relidad y me miras, te darás cuenta si hablan de tí.
Ya una vez hablé de tí. De muchos tís. Y me acuerdo que a la segunda ya me calaste, Tú todavía no existías por aquel entonces, que empezaba hablando de los ojos marrones de alguien que ya no es nada en mi vida.
Definitivamente es pasión lo que me persigue aflije y mueve.
La fuerza de la vida, más potente y más arrebatadora que ninguna otra fuerza del universo, una fuerza que se hace sentimientos, dolor y placer. La misma que mueve esa sangre roja de mis venas, que da color a mis labios y mis mejillas que nunca se ruborizan. Una fuerza en pulsiones que se comparte con el mundo buscando un medio por el que salir y expresarse.
Pasión, sólo pasión, es lo único que me mueve, lo que me hace sentir y vivir, lo que me hace actuar friámente por contenerla. No existiría el mundo ni la fe, no podría seguir caminando ni sobre mis pies ni gracias a otros si no supiese que voy a seguir sientiendo...
¡...Sentir! Sentir intensamente es todo lo que pide la vida, todo lo que la vida da. Sólo eso te hace levantarte, amar, odiar, enhelar y vagar. La frustración, el dolor, la rabia y la impotencia, la salsa del lado oscura de la vida.
Porque no me importa sufrir si lo hago intensamente.
Porque sé que vivo intensamente.
Porque estoy viva.

1 comentarios:

Lady Madrid dijo...

ay! la salsa del lado oscuro se parece a una lambada.