jueves 6 de octubre de 2011

No quiero que llegue el día

No quiero que llegue el día en que pase por alto una mala contestación, como si fuese algo habitual.

No quiero que llegue el día en que nos demos un enjuto beso como saludo al llegar a casa.

No quiero que llegue el día en que camine por las calles de Madrid sin alzar la vista a sus fachadas.

No quiero que llegue el día en que vea una obra de teatro y no me plantee nada.

No quiero que llegue el día en que no me guste revolcarme por el césped y dejar mi pantalón verde.

No quiero que llegue el día en que nos podamos ir a dormir uno junto al otro sin más, sin haber acabado follándonos como perros.

No quiero que llegue el día en que deje de tratar a la gente con amabilidad, saludando, disculpándome, pidiendo por favor y recibiendo gracias, sonriendo.

No quiero que llegue el día en que deje de llorar a gritos como un niño pequeño.

No quiero que llegue el día en que se me olvide todo esto, y lo pase por alto.


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Perdón por las formas, está transcrito tal cual.

Y sed felices.